jueves, 26 de febrero de 2009

Reducir calorías es la clave para bajar de peso

¿Qué conviene más, una dieta baja en grasas, baja en carbohidratos o rica en proteínas? La clase de dieta no importa, dicen los científicos. Todo lo que cuenta realmente es reducir las calorías y ser constante, según un estudio federal que observó a los sujetos durante dos años.
Sin embargo, los participantes tuvieron dificultades para atenerse a un solo método mucho tiempo y la pérdida de peso fue modesta para la mayoría.

A medida que aumenta el porcentaje de obesos, millones de personas han apelado a dietas populares como Atkins, Zone y Ornish que esgrimen los beneficios de un nutriente sobre otro.

Algunos estudios habían hallado que las dietas bajas en carbohidratos, como Atkins, dan mejor resultado que una tradicional baja en grasa. Pero las nuevas investigaciones descubrieron que la clave para adelgazar es atenerse a la regla básica: abajo las calorías.

"El secreto es que no interesa si uno se concentra en reducir las grasas o los carbohidratos", dijo la Dra. Elizabeth Nabel, directora del Instituto Nacional Cardíaco, Pulmonar y Hematológico, que financió la investigación. Agregó que limitar el consumo de calorías y quemar más calorías con ejercicio es la clave.

El estudio, que aparece en la edición del jueves de la New England Journal of Medicine, fue conducido por la Escuela de Salud Pública de Harvard y el Centro Pennington de Investigación Biomédica en Luisiana.

Los investigadores asignaron al azar a 811 adultos excedidos de peso a cuatro dietas, cada una de las cuales contenía diferentes niveles de grasas, proteínas y carbohidratos. Las cuatro contenían grasas saludables, eran ricas en granos integrales, frutas y verduras y bajas en colesterol.

Unos dos tercios de los participantes eran mujeres. A cada uno se le estimuló a que perdiera 750 calorías diarias con su dieta, que se ejercitara 90 minutos diarios, mantuviese un diario alimentario en Internet y se reuniera regularmente con asesores en nutrición para controlar sus progresos.

Ninguna de las dietas fue mejor que otra: la reducción de peso y en tamaño de cintura fueron similares en todos los grupos.

Los participantes bajaron un promedio de 6 kilogramos (13 libras) a los seis meses, pero todos los grupos empezaron a subir de peso después de un año. A los dos años, la pérdida de peso promedio había bajado a 4 kilogramos (9 libras) . Sólo el 15% bajó el 10% o más de su peso inicial.
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