jueves, 28 de mayo de 2009

El endurecimiento de las arterias amenaza a los jóvenes obesos diabéticos

MARTES, 26 de mayo (HealthDay News/Dr. Tango) -- Investigadores informan que un examen de las arterias carótidas de los jóvenes obesos o diabéticos de estos días no es un buen augurio de su salud futura.

Las paredes de estas arterias, que transportan sangre al cerebral, mostraron engrosamiento y endurecimiento, que se sabe que aumentan el riesgo de accidentes cerebrovasculares futuros, ataque cardiacos y otros problemas cardiovasculares, según un informe que debería ser publicado en la edición del 9 de junio de Circulation.

"Desde los ochentas ha habido un incremento sustancial de la obesidad en la juventud, según la Dra. Elaine Urbina, autora líder del informe y directora de cardiología preventiva del Centro médico del Hospital infantil de Cincinnati y profesora asociada de pediatría de la Universidad de Cincinnati. "Esta podría ser la primera generación de estadounidenses que tiene una esperanza de vida más corta que la de sus padres", dijo.

En el estudio, Urbina y sus equipo usaron ultrasonido para evaluar las arterias carótidas de algunos cientos de jóvenes (de edad promedio de 18) que eran delgados, 128 a los que se había diagnosticado diabetes tipo 2, con frecuencia relacionada con su obesidad, y 136 clasificados como obesos porque la relación entre su peso y su estatura estaba por encima del percentil 95. "Este fue uno de los estudios más grandes de grosor de la arteria carótida en los adolescentes", aseguró Urbina.

Los investigadores examinaron el grosor de la íntima, una de las capas de tejido que recubren las arterias.

"Si usted tiene diabetes, la íntima es más gruesa que si no la tiene", aseguró Urbina. "Si usted es obeso, la arteria también es más gruesa. Las carótidas rígidas se relacionan con ataques cardiacos y con accidentes cerebrovasculares porque si usted tiene una acumulación de placa en las arterias que conducen al cerebro, probablemente también tiene una acumulación en las arterias coronarias.

Placa es el término con el que se conocen los depósitos de grasa que pueden aumentar de tamaño y grosor hasta limitar u obstruir completamente el flujo normal de sangre.

Los jóvenes obesos o diabéticos eran más propensos a tener otros factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, como mayor presión arterial y niveles elevados de lípidos, como colesterol, según halló el estudio. Sin embargo, según los investigadores, esos factores no explicaron los cambios significativos de la estructura y la función arteriales.

Según Urbina, la dirección de los cambios arteriales poco saludables en los jóvenes obesos o diabéticos "demuestra la necesidad de investigación en esta área".

Un experto afirmó que los hallazgos refuerzan investigaciones anteriores.

"Esto es más evidencia de que la obesidad no es buena para los jóvenes", señaló el Dr. Robert Eckel, profesor de fisiología y biofísica de la Universidad de Colorado, y presidente de la American Heart Association. Sin embargo, según Eckel, a partir del estudio no está claro qué tan perjudicial podría ser la obesidad en estos jóvenes.

"La importancia [de estos hallazgos] en cuanto a lo que se debe seguir no está clara", dijo, y anotó que las consecuencias de la obesidad en la niñez para la salud en la edad adulta no están escritas en piedra.

"Puede haber intervenciones para modificar el riesgo, no necesariamente para reducir la obesidad, pero para controlar la presión arterial y los lípidos con más agresividad. Me gustaría ver más estudios que le den seguimiento a estos jóvenes con o sin intervención durante diez años", señaló Eckel.

Entretanto, el aumento en la obesidad infantil ahora es un factor preocupante en la vida de los médicos que atienden pacientes jóvenes", agregó Urbina. Un kilogramo son 2.2 libras y "al menos una vez al mes veo a un niño que pesa más en kilos de lo que yo peso en libras", aseguró. "Ayer me tocó con un niño de once años".

La obesidad en los niños y los jóvenes es un problema tanto para las escuelas como para los padres", aseguro´Urbina. Las escuelas deben tener que ver porque "el ochenta por ciento de las calorías que consume un niño están fuera del control de los padres", señaló, y también porque con frecuencia las escuelas no recalcan las actividades físicas que pueden ayudar a prevenir el aumento de peso.

"Necesitamos mejor nutrición y mejores programas extracurriculares en las escuelas", sentenció.
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