martes, 16 de octubre de 2007

El ajo podría proteger contra los problemas cardiacos

MARTES 16 de febrero (HealthDay News/Dr. Tango) -- Que se alegre el corazón de los amantes del ajo. Este bulbo de olor penetrante podría promover respuestas más sanas en los vasos sanguíneos.

Eso afirman investigadores que han encontrado que los compuestos en el ajo hacen que los tejidos o vasos sanguíneos liberen una sustancia química conocida como sulfuro de hidrógeno. En grandes cantidades, ese compuesto puede ser letal, pero es también una molécula esencial para el organismo que hace que los vasos sanguíneos se relajen y reducen la peligrosa inflamación.

Pero la manera de consumir el ajo tiene que ver, mostraron los investigadores. "Si se prepara de ciertas formas, se pueden perder los compuestos que hacen que libere sulfuro de hidrógeno, lo que ayuda a explicar por qué ha habido tanta variabilidad en los estudios", anotó el investigador principal, David Kraus, profesor asociado de ciencias de la salud ambiental de la Universidad de Alabama en Birmingham.

Su equipo informó sobre los hallazgos en la edición en línea de esta semana de Proceedings of the National Academy of Sciences.

Dentro de la variedad de estudios de salud sobre el ajo, más de la mitad han mostrado algún efecto positivo, pero ese efecto ha tendido a ser reducido y algunos ensayos han mostrado incluso efectos negativos para la salud, anotó Kraus. Algunos de los experimentos del equipo usaron jugo extraído de ajo proveniente de un supermercado. Cuando fueron expuestos a minúsculas cantidades del jugo, los glóbulos rojos humanos comenzaron a emitir sulfuro de hidrógeno. La mayor parte de la producción de sulfuro de hidrógeno se llevó a cabo en la membrana de los glóbulos rojos, aunque una fracción fue producida dentro de las células.

Cuando trabaja con el ajo, Kraus primero machaca el diente. Entonces, espera la reacción que produce los compuestos que fomentan la liberación de sulfuro de hidrógeno. "Usualmente esperamos 15 minutos tras machacar el ajo", dijo.

Otros estudios sobre los efectos del ajo han fallado, apuntó Kraus, porque buscaban actividad que es imposible, por ejemplo una reducción de los niveles de colesterol en la sangre. Un ensayo como los descritos fue llevado a cabo por Christopher D. Gardner, un científico de nutrición que es profesor asistente del Centro de investigación preventiva de la Universidad de Stanford en California.

"Usamos ajo de verdad y dos complementos comerciales en dosis más altas que las aconsejadas para las personas", anotó Gardner. "Supusimos que al menos uno de los tres funcionaría. Estas personas tenían el colesterol LDL [el 'malo'] elevado. Trabajamos con 192 personas durante seis meses y [sus niveles de colesterol LDL] no cambiaron, ni un poquito, mes tras mes".

Según Gardner, el trabajo de Kraus ofrece ahora una razón de tal fracaso, pues el sulfuro de hidrógeno no tiene efectos sobre el colesterol.

Otro experto exhortó precaución en la interpretación de los resultados del equipo de Birmingham.

Eric Block, profesor de química de la Universidad estatal de Nueva York en Albany, también ha realizado extenso trabajo sobre el ajo. Afirmó que el artículo era "provocativo" pero expresó cierta inquietud.

Por ejemplo, dijo, "los beneficios del ajo sobre la salud cardiovascular siguen siendo motivo de controversia porque no han sido establecidos por el estándar de excelencia de estudios clínicos controlados por placebo y dobles ciegos", señaló.

Block añadió que tampoco es seguro que los supuestos efectos beneficiosos del ajo se deban al mecanismo descrito en el nuevo informe. Apuntó que se necesitan ensayos clínicos para probar ese punto.

Según Block, el equipo de Kraus "debe ser más conservador al generalizar en exceso algunas de sus conclusiones ante la ausencia de trabajo adicional". Sin embargo, "este trabajo sí representa un avance significativo en la ciencia de este increíble, antiquísimo y siempre popular condimento", afirmó.

Kraus enfatizó que su estudio sólo evaluó el efecto del ajo fresco, no de los complementos de ajo. "Lo que proponemos es que se consuma una dieta rica en ajo", dijo. "Realmente, aún no hemos intentado estudiar los complementos".

"Rico en ajo" tiene distintos significado, dependiendo de la parte del mundo que se estudie, añadió Kraus. "En el Oriente Medio, eso significaría entre 5 y 10 dientes de ajo al día", apuntó. "Si está en el Lejano Oriente, sería aún más".
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