miércoles, 17 de octubre de 2007

Un escáner ocular podría ayudar a diagnosticar y tratar la esclerosis múltiple

LUNES 15 de octubre (HealthDay News/Dr. Tango) -- Investigadores señalan que un simple escáner ocular no sólo es capaz de detectar la esclerosis múltiple al inicio del curso de la enfermedad, sino que también podría ayudar a seguir la progresión de la enfermedad y contribuir en el desarrollo de medicamentos más efectivos.

"Estamos en el proceso de validar este [examen ocular] como herramienta clínica", dijo el Dr. Peter Calabresi, autor principal del estudio y director del Centro para la esclerosis múltiple de la Johns Hopkins. "Sin embargo, los datos observados son tan convincentes que me atrevo a predecir que todo centro especializado en la esclerosis múltiple usará esta herramienta en tres a cinco años".

Patricia O'Looney, vicepresidenta de programas de investigación biomédica de la National Multiple Sclerosis Society, calificó el nuevo estudio de "pequeño" aunque los "resultados son verdaderamente estimulantes ya que indican que esta prueba, junto con la imagen por resonancia magnética (IRM), podría ofrecer información clave para avanzar en el desarrollo de nuevos medicamentos".

Los hallazgos, relacionados con una tecnología llamada tomografía de coherencia óptica (TCO), aparecen en la edición de octubre de la revista Neurology.

La esclerosis múltiple es una enfermedad del sistema nervioso central en la que la mielina, la capa protectora de los nervios, resulta dañada. Gran parte de las investigaciones de la enfermedad se han centrado en el daño de la mielina. Pero cada vez es más evidente que el axón, o fibra nerviosa, también sufre daños en los individuos con EM.

"Al usar mejores tecnologías se ha demostrado que los axones experimentan daños en las fases más tempranas de la enfermedad que lo pensado en un principio", explicó O'Looney. "Si retiramos la capa protectora entonces el impacto afectará a lo que hay debajo, en este caso los axones. Tiene sentido".

De hecho, de acuerdo con los autores del estudio, se cree que el deterioro de los axones como resultado de la "desmielinización" y de la inflamación es el responsable de una gran parte de la discapacidad permanente que acompaña a la EM.

Las IRM convencionales se usan desde hace tiempo para medir las reducciones del volumen cerebral, un indicativo de cuántas neuronas están muriendo. Sin embargo, la tecnología IRM es costosa e incómoda. Además, a menudo lleva a conclusiones erróneas porque no toma en cuenta la inflamación cerebral que también es una característica de la enfermedad. Por otra parte, el encogimiento cerebral tiene lugar en una etapa relativamente tardía de la enfermedad, cuando los tratamientos son menos efectivos.

La tomografía de coherencia óptica, una tecnología novedosa, mide el grosor de la fibra nerviosa de la retina, que se convierte en el nervio óptico y resulta afectada al comienzo del curso de la EM. Ésta es también la única parte del cerebro en que las células nerviosas, incluso en personas sanas, no están recubiertas de mielina. La prueba TCO detectará específicamente el daño nervioso, a diferencia de los cambios cerebrales más generales, señalaron los investigadores.

"Esto permite medir el grosor del axón mismo", explicó O'Looney.

El costo del examen ocular es sólo una fracción (entre el 10 y 15 por ciento) del costo de una IRM convencional y, anotó O'Looney, "es cómodo, económico y consume menos tiempo del paciente".

En el estudio, los investigadores de la Hopkins utilizaron el examen ocular para escanear las capas de las fibras nerviosas de la retina en 40 personas con EM intermitente, EM secundaria progresiva o EM primaria progresiva. Quince voluntarios sanos actuaron como participantes de control.

Al parecer había una fuerte relación entre el grosor de la fibra nerviosa de la retina y qué tanto se había atrofiado el cerebro.

Sin embargo, el daño del nervio óptico podría indicar la presencia de otras enfermedades, por lo general el glaucoma, así que éstas necesitan descartarse. "Si el oftalmólogo asegura que no existen otras explicaciones obvias en una persona joven y sana con agotamiento y algunas sensaciones de hormigueo, creo que podría utilizarse como otra forma de ayudar a determinar si el paciente tiene EM", agregó Calabresi.

El equipo de Calabresi está realizando ahora otros estudios relacionados con la tecnología. Si esos estudios dan buenos resultados, la TCO podría constituir una forma de administrar tratamientos a los pacientes en etapas muy tempranas de la enfermedad, dijo.

"Mientras más tiempo se tarde en diagnosticar la EM, más daño causará", declaró Calabresi. "Tener una mejor prueba es muy útil".

La tecnología podría también preparar el terreno para otros medicamentos más efectivos.

"A medida que avanzamos en el desarrollo de nuevos medicamentos para proteger a los axones contra daños, necesitamos encontrar la manera de medirlo. Y la TCO ciertamente es una tecnología con un gran potencial que podría utilizarse", aseguró O'Looney.
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