jueves, 11 de octubre de 2007

Riesgos del tabaco masticable

Un estudio realizado, descubre que después de colocar el tabaco en la encía se presentan subidas repentinas en la presión arterial, frecuencia cardiaca y adrenalina

Según los resultados de un estudio publicado en el Journal of the American College of Cardiology, el uso de tabaco sin humo (tabaco masticable y tabaco rapé) aumenta las concentraciones de adrenalina en el torrente sanguíneo en más del 50%, y ocasiona también subidas repentinas de la frecuencia cardiaca y la presión arterial. Los resultados sugieren que el tabaco rapé tiene un poderoso efecto estimulante, pero también debilita las respuestas protectoras normales del cuerpo ante un aumento de la presión arterial.
El estudio realizado con 16 hombres jóvenes, consumidores habituales de tabaco rapé, midió sus respuestas 30 minutos después de haberse colocado el tabaco en la encía. Estos valores se compararon con las medidas obtenidas en otra sesión que involucró a los mismos participantes después de usar un placebo con sabor, color y textura similar pero que no contenía tabaco o nicotina. El estudio fue aleatorio y de doble ciego; ni los investigadores ni los sujetos de estudio sabían cuándo consumirían el placebo y cuándo el producto de tabaco.

Después de consumir el tabaco rapé, la frecuencia cardiaca aumentó en aproximadamente 15 pulsaciones por minuto (25%), la presión arterial sistólica aumentó en 12 mmHg (10%) y los niveles de adrenalina en el torrente sanguíneo aumentaron en más del 50%.

“Estos resultados sugieren un efecto estimulante muy importante de las sustancias que contiene el tabaco masticable sobre la parte del sistema nervioso que regula el corazón y los vasos sanguíneos”, afirma el Dr. Virend Somers, cardiólogo de la Clínica que dirigió el estudio. “Aunque esperábamos cierto aumento en la presión arterial, nos sorprendió la magnitud del mismo, así como el incremento tan sorprendente en la frecuencia cardiaca y en la epinefrina (o adrenalina) en el plasma. Esperábamos que, en virtud de la juventud, salud y costumbre de estas personas de consumir tabaco masticable, se atenuara cualquier respuesta medida. Esto hace que el grado de aumento sea aún más notable”.

El Dr. Robert Wolk, autor principal de este estudio, acotó que estos resultados tienen implicaciones tanto para los usuarios a largo plazo como para las personas con enfermedades cardiacas establecidas.

“El grado de aceleración de la frecuencia cardiaca y el aumento en la presión arterial, así como el aumento en los niveles de adrenalina (epinefrina), sugieren que en caso de haber cambios similares entre las personas que tienen enfermedades cardiacas establecidas y consumen tabaco masticable, podría existir un fundamento para esperar consecuencias adversas”, afirma el Dr. Wolk.

Aumenta el chupar tabaco colocándolo entre la encía y el labio inferior Hay más de cinco millones de adultos (y más de 750 mil adolescentes) que consumen tabaco sin humo en Estados Unidos. El uso del tabaco rapé va en aumento, especialmente entre varones jóvenes deportistas. Sus efectos cardiovasculares no son tan claros ni se comprenden tan bien como los de los cigarrillos; en parte porque se han realizado menos estudios, y en parte porque muchos consumidores de tabaco masticable son relativamente jóvenes y por tanto los efectos adversos pueden no ser evidentes a menos que el consumo continúe por periodos prolongados.

Atenuar un mecanismo de protección, mediante la colocación de electrodos en los nervios simpáticos de los participantes, los investigadores también pudieron observar a cada instante los mensajes enviados por el cerebro a los vasos sanguíneos.

Normalmente, cuando la presión arterial aumenta por el efecto de una sustancia externa, el cuerpo busca proteger el sistema cardiovascular mediante la disminución de la frecuencia cardiaca y la dilatación de los vasos sanguíneos. Esto lo logra “apagando” el sistema nervioso simpático, de manera que la frecuencia cardiaca sea menor y la dilatación de los vasos sanguíneos comience a disminuir la presión arterial.

Los investigadores demostraron lo anterior al administrar un medicamento intravenoso, la fenilefrina, a otro grupo de sujetos con el objeto de aumentar la presión arterial aproximadamente tanto como se observó durante el consumo de tabaco masticable. Como respuesta, la frecuencia cardiaca de los sujetos disminuyó en más de 10 pulsaciones por minuto y la actividad del sistema nervioso simpático disminuyó a niveles muy bajos.

“Este es un claro ejemplo de la forma en que el cuerpo intenta protegerse de la presión arterial elevada”, explica el Dr. Somers. “Sin embargo, cuando la presión arterial se eleva debido al consumo de tabaco masticable, la frecuencia cardiaca en realidad aumenta y no hay disminución en la actividad del sistema nervioso simpático. Esto nos indica que los mecanismos normales de protección que ayudan a debilitar las subidas repentinas de la presión arterial, se atenúan con el tabaco masticable”.

“El tabaco masticable es una causa muy potente de aumentos agudos en la presión arterial, la frecuencia cardiaca y los niveles de adrenalina”, concluye el Dr. Somers. “Dado que muchos atletas, que ya están bajo una cantidad considerable de estrés cuando se encuentran en circunstancias de competencia, y que además consumen tabaco masticable, es necesario reconocer y comprender los aumentos de la presión arterial y la frecuencia cardiaca. Dado que el tabaco masticable no sólo aumenta la presión arterial sino que también atenúa la respuesta de defensa normal del cuerpo a los aumentos en la presión arterial, es posible que el consumo a largo plazo de este tipo de tabaco aumente el riesgo de enfermedades cardiovasculares”.
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