sábado, 27 de octubre de 2007

Para pasarla bien en Halloween, la seguridad es lo primero

VIERNES 26 de octubre (HealthDay News/Dr. Tango) -- ¿Ya tiene el disfraz? Sí.

¿Ya tiene un recipiente para recoger las golosinas? Sí.

¿Ya recibió consejos de seguridad? ¿Consejos de seguridad?

Sí, consejos de seguridad.

Antes de dejar salir a su hijo a pedir golosinas este Halloween, asegúrese de que sepa muy bien que puede y que no puede hacer para que la noche de brujas sea divertida y segura para todos.

A la cabeza de la lista está asegurarse de que su hijo conozca su barrio y sepa por dónde va, sobre todo después de que oscurezca.

Según datos de los U.S. Centers for Disease Control and Prevention, cada año entre 1975 y 1996 ocurrió un promedio de cuatro muertes en niños entre cinco y catorce años entre las 4 p.m. y las 10 p.m. el día de Halloween. Por comparación, durante esa misma franja horaria, ocurrió una sola muerte cualquier otro día del año.

La buena noticia es que este año la hora de verano sólo terminará el cuatro de noviembre, cuatro días después de Halloween, según señaló la Dra. Seema Csukas, directora de promoción de salud infantil de Children's Healthcare de Atlanta. Eso significa que este año habrá más luz que en años anteriores. Aún así, los niños de todos modos necesitarán supervisión mientras vayan de casa en casa, advirtió.

"Cualquier cantidad de luz que podamos tener en esta noche en la que tantos niños salen es algo bueno, aunque eso no elimina la necesidad de mantenerse seguro y ser cuidadoso", agregó Csukas. También sugirió que los padres hablen con sus hijos algunos días antes de Halloween para que todos conozcan las reglas con anticipación.

Recomendó lo siguiente para padres e hijos.

Haga con anticipación una ruta para ir a pedir golosinas.
Concéntrese en los barrios conocidos y en no salir corriendo entre dos automóviles estacionados.
Al cruzar la calle, manténgase en los cruces peatonales designados.
Déle a los niños linternas o palos de luz química para la visibilidad o adhiera cinta fosforescente a los disfraces.
Acérquese a las casas cuyas entradas y aceras estén iluminadas, en lugar de jardines oscuros.
Con tantos niños caminando en la oscuridad del Halloween, las familias deben organizar sus patios y jardines, guardar rastrillos, bicicletas, mangueras y demás, y deben encender las luces exteriores para que los niños no se caigan. Los conductores también deben reducir la velocidad y mantener los ojos atentos en la vía para evitar a los niños emocionados que podrían atravesarse sin mirar.

"Los niños se emocionan, igual que los adultos, y queremos que todos pasen una noche divertida y segura", aseguró Csukas.

Los disfraces se deben organizar también pensando en la seguridad, recomendó Csukas. Las máscaras deben tener huecos grandes para los ojos para reducir al mínimo la visión periférica. Los disfraces deben ser lo suficientemente cortos para no tropezarse con ellos al caminar. Los zapatos no deben ser muy grandes ni difíciles de manejar para que los niños puedan caminar bien.

La mayoría de los disfraces comprados están hechos de materiales ignífugos. Sin embargo, los disfraces hechos en casa no lo son necesariamente, así que hay que tener cuidado especial cerca de calabazas que tengan velas encendidas dentro. Hay que alejarse de los objetos afilados, cualquier espada, tridente, cuchillo o similar debe estar hecho de un material suave.

Además están las golosinas mismas. Los padres deben revisar las golosinas cuando los niños lleguen de la calle. Los padres cuyos hijos tienen alergias alimentarias deben eliminar las golosinas que puedan causar reacciones alérgicas en los niños. Además, los padres de niños pequeños deben buscar objetos pequeños que puedan causar atragantamiento en caso de ingestión. Además, tenga cuidado con las golosinas hechas en casa. Las golosinas envueltas comercialmente que no muestren señales de alteración son más seguras.

Connie Diekman, directora de nutrición universitaria de la Universidad de Washington de San Luis y presidenta de la American Dietetic Association, aseguró que cuando los niños tienen una bolsa llena de golosinas, su inclinación natural es comerse la mayor cantidad que puedan lo más pronto posible. Para controlar el consumo, los padres necesitan hacer algo de planeación previa, dijo.

"Comience con anticipación. El día anterior a Halloween, comience hablando con sus hijos acerca de todos las golosinas que van a recibir. Hable sobre lo divertido que puede ser dividir las golosinas para disfrutarlas durante varios días", recomendó Diekman en una declaración preparada.

Dividir las golosinas en paquetes pequeños que se puedan comer durante un periodo de tiempo prolongado evita empacharse y le da a los niños un incentivo para las siguientes semanas.

A continuación otros consejos de seguridad por cortesía de la American Academy of Ophthalmology (AAO), el U.S. National Safety Council (NSC), la American Dental Association (ADA) y la American Academy of Allergy, Asthma & Immunology (AAAAI):

La AAO advierte que los lentes de contacto decorativos de venta libre que se usan como disfraz de Halloween pueden conducir a problemas oculares graves como inflamación, dolor, abrasiones de la córnea e incluso infecciones que pueden causar ceguera. Para proteger los ojos, los lentes deben ser proporcionados por un profesional de la salud visual.
La ADA recomienda asegurarse de que su hijo se cepille los dientes después de comer golosinas. Es menos probable que las golosinas como la melcocha y los ositos de goma sean disueltas por la saliva. Además, las piruletas grandes y los caramelos duros mantienen el azúcar y los preservantes en la boca de los niños por más tiempo, lo que aumenta el riesgo de caries.
Si su hijo tiene alergias, la AAAAI sugiere distribuir golosinas a prueba de alergias entre sus vecinos con anticipación para que se las den a su hijo cuando vaya a pedir dulces. Haga lo mismo en las fiestas de Halloween de la escuela y empáquele a su hijo alérgico las golosinas.
El maní, las nueces, los huevos, la leche y la soya son las causas más comunes de alergias alimentarias de los niños. Entre los síntomas alérgicos se encuentran dolor de cabeza, náuseas, estornudos y tos, urticaria, inflamación de los labios, la lengua y la boca, y picazón. Los síntomas más peligrosos podrían ser dificultad para respirar, carraspera o un nudo en la garganta, u hormigueo en las manos, los pies, los labios o el cuero cabelludo. Si su hijo exhibe cualquiera de estos últimos síntomas después de comer, podría estar teniendo una reacción alérgica potencialmente mortal llamada anafilaxis. Es necesario llamar al 911 inmediatamente, según la AAAAI.
Más información

Para más consejos de seguridad para el Halloween, visite el National Safety Council.
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